miércoles, junio 21, 2017

Aún respira

Nuestro amor está muerto -si-
pero la muerte no ha vencido
lo que zigzaguea vibrante.

Él yace muerto -es cierto-
lo acabaste y partiste lejos.
Con ello aclaro que
lo único que no está aquí
eres tú.

Nunca se va ni termina
lo que espiritual y celeste
danza en el aire.

Lo que el viento
borra en la lápida,
lo que suspira al alba,
lo que balancea la luna,
lo que sueña y sueña
la que fue tuya.

Nuestro amor
aunque dejó de latir
aún vive.
Resuena…
en las olas,
en las rosas,
en las estrellas.

Nuestro amor es más grande
que lo que hoy vales tú
porque no eres nadie
y para mí estás muerto
si amando…
desapareces.

Y ausente…
no te dejas tocar,
no te dejas besar,
no te dejas amar.

Con tus burdas frases
nuestro amor mataste.
Pero ahora es un ángel
que vuela en libertad
entre tu tonta desgracia
y el luto de mi soledad.

Nuestro amor ya no existe
para ti y esta vida
pero en la inmensidad
-y en mi alma-
aún respira.



P-Car

sábado, junio 17, 2017

Llueve y llueve

Invade mi realidad
tu presencia nómada.

Aguacero de verano:
sin augurio,
sin desagravio,
sin un fin claro.

Llueve y llueve…

Pronto -sé con fe-
desde una claridad inédita
el sol saldrá imponente
secando la tempestad.

Y de otra virtud,
gabela y prolongación
será la calidez y la luz:

en mi mirada,
en mi batiente,
en mi badana,
en mi alma.



P-Car

martes, junio 13, 2017

Al alba siguiente

Entre el seísmo y el ímpetu,
entre la penumbra y el sol,
entre el sueño y la realidad.
Entre mi candor y mi razón.

Te contemplé
la eternidad que dura un largo suspiro
extasiada y dócil como una infanta
entera y bizarra como una mujer.

Sucedió
con un amor tan inmenso
y tan triste al mismo tiempo
que, sin buscarlo,
se me adhirió totalmente
el color luz de tu alma
que estaba en tus iris.

Si alguna vez te hace falta,
vuelve a querer y amar,
a desear y sentir 
de verdad.

Si con todo tu ser
lo añoras exacto…
ven a mí
y al alba siguiente de amarnos
contémplame idéntico
como yo a ti.



P-Car

viernes, junio 09, 2017

Ocaso negro

Tengo un vacío de ecos mudos
que me contrae y hiere la faringe.
Y la esfinge, en el paredón del origen.

Reavivaste el fuego con huesos
y sellada una breve luminiscencia,
-que creí un samaritano auspicio-
volviste a ser el pájaro facundo
que el céfiro de tu alma me quita.

Por confiar en tu rayo sin luz
hoy me cubre el bosque sombrío
bajo el cielo que tus alas ostentaron.

Quedé como un arbusto
subyacente a feudales pinos.
Nadie me ve, a nadie le importo.

En tu aventura… es cristalera,
en mi concepción… ¡expiración!

Mi beldad será sepultura.
Seré bruma en las tinieblas.
Perfil denso entre las sombras.

Del organismo y del corazón
caerá sangre oscura a una tierra negra.
¡Aullarán eclipses en tu circular memoria!

En la dejadez, un ocaso negro.
¿Casual, impronta o agüero?




P-Car

viernes, junio 02, 2017

Espera un instante

Y ahora ¿qué paso puedo dar
en esta oscuridad sin ventana?

¡Tu corazón ya no me pertenece!
Y este adiós sellará los labios
por una cruel eternidad
tácita y dramática.

¿Qué haré con los sueños
y el contar de las estrellas
antes de dormir abrazados?

No existirá el fusionar de los tactos,
miradas copulando, ni oberturas del día
elevadas en sincronía de silencios.
Ni disparates que juntos reír
o enojos que perdonar habrán.

¡De otra será tu mirada y tu sonrisa,
tus escaparates, motivos y dádivas!

Disminuida seguiré
y sin razón ni sazón percibiré
el tiempo, la suerte
¡y la existencia toda!

si tú ya no me amparas
si ya no me esculpes
si ya no me amas.

Una tristeza enfermiza
como nunca antes en mí  
urde prisiones en mis semillas.

¡Me siento morir!
y la sonrisa de la muerte
espanta las estaciones bellas.
Los pétalos, los frutos y el sol
los vergeles, el río y el fuego…
desintegrando el sueño
que nos convocó.

Mi vida se hace añicos 
al irte tú distanciando.

¡No!… ¡vuelve!...
espera un instante.

Antes de privarme infinitamente 
de tu verbo siempre sabio…
por favor explícale a mi alma
cómo continuamos sin ti
¡Tengo miedo!


P-Car

sábado, mayo 27, 2017

Pecados

Me irrita tenerte en mí, visceral y espiritual
¡en el epicentro mismo de mis movimientos!

Si tomo apuntes de mi misma, empalidezco,
por ira, por fervor y por este indomable amor.

Por tu lejanía y por entregarme esto la vida.
¿Es amor?. Si fuese así…¿es bello e indulgente?

Proclaman las baladas, que hay un amor eterno
que convive con el alma, más allá de la muerte.

Dicen que hay chance, más no hay si es condena:
tibia y álgida, dulce y amarga, colorida y negra.
¡Condena igual!

¡Cómo me enloquece a ratos! ¡Cómo te odio luego!
A mí me parece no merecida -ni tú la dicha-
Un pecado mortal debo cargar.

Debe ser que en un viejo sueño, casi principesco, 
casi santo, casi eterno, me di a ti ¡incondicional!
Y no obstante, rondaba ese casi, creyente te adoré,
de la cumbre al piélago, con mi corazón y cuerpo.

Pecados de ternura, de insolencia, de devoción,
de lealtad, de carestía, de pasión, de inocencia.
¡Pecados igual!

Una sola cosa te pide, esta enamorada cardinal,
bien insignificante, para tan selecta desgracia:
ven a mí y háblame con paciencia de aquel ayer
y simula -con excelencia- que aún me necesitas.

Quizás, en ese meandro providencial,
ambiciones intensamente destruir los barrotes
y luego de abrazarme hasta vencer el castigo
me digas lo que sientes, me poseas y… alivies
el anhelo, la tribulación y el sentimiento.

Tal vez, se le adicione un infinito al veredicto
por dar rienda suelta a mi más pavorosa falta
pero, debido a este terminal temblor en el alma
efecto de amarte con la ferocidad que te amo…
¡lo elijo!




P-Car





sábado, mayo 20, 2017

Séptimo sentido

No importa qué caminos lejanos transite
ni los muchos soles que marquen mi rostro.

No importa si mi sonrisa se agita en otras veladas
o si lunas rosadas, estampan prosas en mi orgullo.

En la íntima prioridad de suspirar profundo
siempre vuelvo al hondo motivo de mi todo:
vuelvo a ti.

Navegas, nómada en mi mundo,
-serranías, declives y cavernas-
cual embrión, reconociendo nidos.
Eres igual delirio que martirio,
eres lo intacto, eres lo infinito.

Lates, inalterable en mi centro,
porque yo, te amo con el alma.
Mi dulce secreto es, que eres mío:
mi gran amor, mi séptimo sentido.

Y cuando mi piel sea del viento
y mis ojos, pertenezcan al sueño,
al alba, nuestro querer será calandria
que al atardecer, lento mutará a ángel.

De noche, melodía de violín y arpa
y otras veces, la estrella más lejana.

En largos días grises, nuestro amor será
la nube a punto de detonar sus lágrimas
y al final de su peregrinaje, morirá -si-
y entonces su tristeza será la lluvia
que cedida, se desdibuje en el mar.

Pero cuando el sol amanezca sobre el agua
todo el ciclo se repetirá, y nuestro amor
¡resucitará!

Y como dije hace -lo que hoy me parece- un siglo:
"Cuando ya nada exista en este mundo
mis pensamientos por ti
volarán al infinito
para encontrar
un lugar del universo
donde sobrevivir"

Tan inevitable será
como la primera vez
que tus labios para mí modularon
un indeleble inolvidable “te amo”.

Desde aquel sumo instante,
sin mediciones, sin tiempo,
sin suma, sin abreviatura,
fuiste tú -en mi piel o perdido-
la flor de mi huerto y
la luz de mi universo.



P-Car




sábado, mayo 06, 2017

Loca piel

Soy un breve delirio con prólogo y fin.

Mujer sin memoria, sin apegos, soy:
¡el mísero vuelto de un gran precio!
Es lo que me devolvió el egoísmo  
por amar mucho y dar en exceso.

Pero mi pasión incrementa desvelos
en el trópico de la noche desnuda.
Irrefutable, mi efusión es quimera.
¡si es lo único cabal que me queda!

Así no se entienda que al alba
desayune un ánfora de perfidias
en un estupefacto amanecer sin brisa.
Al atisbo del sol ¡yo soy el viento!

Golondrina húmeda y necia
que, aún curvilínea de caricias,
viste bárbara y se va por el tragaluz.
Inequívoco, una leyenda adhiero
de polo a polo, en el oasis impuro.

Pero mi ardor es hierro que quema
si decide prensar un olvido al adiós.
Y eso es condena ¡aléjate por favor!

Y deja de usar el firmamento conmigo
tuerce al paño oscuro ¡aún hay futuro!
En una sin cicatrices, fíjate, desea y ama.
No soy lo que fui. Soy, el olvido de la saga
y en ese poco, un mundo de púas nevadas.

¿Tú? ah, eres garúa, gotas venerables,
manantial cristalino, represa serena.
Para mis cenizas ¡agua bendecida!

No permitas que aumente esta sed.
¡Soy mitad muerte en esta loca piel!

Que si insistes mirar así…  
Que la felicidad te secaré…
Que no quiero quedarme…
Que no debo enamorarme…

¿Rozas mi boca con tus labios?
¿Tocas mis curvas con tus manos?
¿Me susurras que guarde silencio?
¡Oh locura de las imposibilidades!
¡qué maravillosa sabe tu valentía!

En la hora de las cortinas vespertinas
bien advertido y fantásticamente obstinado
¡serás mío! -mío- ¡totalmente mío!

Sabrás…-sí, ya lo sabes-
que al filo del nuevo alba
¡no te quedará ni el alma!



P-Car

viernes, mayo 05, 2017

La vez primera

La vez primera que, más que un segundo,
en mis pupilas virtuosas alojaste tus iris
¡las poseíste! Ellas fueron tuyas, así como,
desde entonces, la causa de tu brillo ¡mío!


P-Car


miércoles, mayo 03, 2017

Insensatez

 
Me bañaré con ramas y lluvia
hasta que la forma y el aroma huyan.

Quitaré las memorias
de los estrechados muros
de mi habitación diminuta.

Secaré mi huerto y sus flores.
Viviré sin mirar las estrellas.

¡Nada, no quiero nada!

He decidido no recordar más
ni recitar otra vez lo olvidado.

Quiero no extrañarte.
Quiero no buscarte.
Quiero no amarte.
¡Mucho menos amarte!

Definitivamente quiero ser otra.
Una con connotación,
una bien importante.

Así, como es la muerte.
Fría, implacable,
teatral, imprudente,
totalmente insensata.

Ella es de quien todos hablan
y a la que todos temen
y… ¡vivazmente!
a quien tú, del parto a la unción,
le has pertenecido siempre.



P-Car

domingo, abril 30, 2017

Perdóname

Me voy…
si, me voy.

Aunque, al ocaso creo,
que nunca llegué.

Porque buscaba y buscaba
porque tú estabas…
estuve.

Tenía sed, quería luz.
Tu amor aguardaba.

Me voy…
si, me voy.

¡Perdóname!
Quiero ser buscada.


P-Car

miércoles, abril 26, 2017

Tu alma ciega

Quiero ser el punto y coma de tu texto
el del paréntesis que suspira estrellas.

Añoro ser lo etéreo que te amalgamas
en las heladas noches que tañes el arpa.

Deseo ser el flúor quimérico de la luna
que contemplas con admiración erótica.

Ansié tanto, pienso que todo -llegué lejos-
pero mi aspiración hoy, es más inmensa.

Déjame ser tu guía
tu lirio, tu ramal, tu agua,
tu eje, tu candela. ¡Tu poesía!

¡Puedes usar mis alas!
y el sueño
y el significado
y el recorrido.

Y…
hasta que la vida lo quiera
-porque la piadosa muerte espera-  
tal vez me dejarás ser,
el lazarillo de tu alma ciega.




P-Car

domingo, abril 23, 2017

Peligrosamente

De cuando en vez, recién estimulada por el amanecer  
me invade un lapsus azul y, a la mitad de un suspiro,
un relevo pellizca mi lucidez y lo asequible de mi tul.

De pronto, creo que por un mísero segundo, pasaron miles.
A veces, tonos de voces muy cercanas parecen tan lejanas.
Cada tanto, nitideces se diluyen y lo turbio se inmiscuye.

Todas esas ocasiones, en que parece que me hablases,
son las mismas efímeras veces que tú -impertinente-
revuelves mi regencia, como si algo de mí extrañases.

Obviando que me debo al olvido, fascinante sonríes
columpiándote olímpico, en un hilván de mi mente.
Y así me asegure al silencio, igual se oye lo diáfano
al intentar hablarte, seca y vaga, mi voz fantasma.

Rebrote de una gracia rauda, que el misterio sujeta,
ilógica y peligrosamente 
mientras tu suspendida silueta concibe alcanzarme
y yo imagino abrir mis brazos
en lo indómito del alma
-de cuando en vez, de pronto, a veces y cada tanto-
alucino…
que aún te amo.



P-Car

jueves, abril 20, 2017

¿Cuánto? ¡Cuánto!

¿Cuánto de mí te ha quedado? ¡Cuánto!
¿Cuánto de mi guiño, cuánto de mi mueca,
cuánto de mi oficio, cuánto de mi ahínco,
cuánto de mi saña, cuánto de mi merma,
cuánto de mi Isis, cuánto de mi fulgor,
cuánto de mi roce, cuánto de mi lava?

Con el mismo significado y cuño
con que yo sujeto a mí tu barca…
¡ánclame en el mar de tu alma!
Solo eso nos queda. Nada más.

Exhumaré memorias, enjugaré lluvias,
izaré precipicios, reencarnaré soledades,
desmantelaré neblinas, tronaré tumbas,
pero, porque de ti… todo me ha quedado,
no logro articular un adiós, mi bien amado.



P-Car

domingo, abril 16, 2017

Lo nuestro (poesía que selló mi primer libro)

Si pudieses saborear el tiempo
frente a infinitas líneas en blanco
sabrías a qué sabe la amargura contenida
de una mujer llena de versos en sus venas
que en demasía te ama y extraña.

Y, a pesar del mal gusto en los labios,
vendrías a besar los silencios en mi boca,
beber mis lágrimas, poseer mi cuerpo.

Tal vez, romperías tus corazas
moldeadas con miedos.

Evocarías cómo hacemos dulce
poco a poco, lento e intenso,
la mayor de las tristezas:
estar en distintos inviernos.

Ay amor, cuánto ha transcurrido
desde que se enlazaron nuestros destinos.
Horas nuestras tan llenas de amor
y otras eternas, tan vacías.

Cuántos naufragios hemos sobrevivido
cuántas veces, débiles, hemos alzado el vuelo.
Innumerables olvidos proyectados en el horizonte
que el viento, quizás dónde, se ha llevado.

Delirios de dos seres, separados sin sentido
cargados de historias muertas, decepciones y heridas.

Y la poesía no tiene fin,
porque el tiempo tampoco lo tiene.
Porque si aún aquí, vivos permanecemos
el sentimiento, en el alma, vive y suspira.

Sin preguntas, sin respuestas
así se oscurezca, así resplandezca
en lo más íntimo ambos sabemos,
que lo nuestro… jamás termina.



P-Car